El método GeoFluv (Geomorphic Reclamation) contempla la ingeniería geomorfológica para la restauración de paisajes funcionales.
En la última década, la restauración de espacios degradados por actividades extractivas ha pasado de ser una simple labor de «cosmética paisajística» a convertirse en una disciplina de ingeniería compleja que busca la sostenibilidad a largo plazo. En este contexto, el método GeoFluv (Geomorphic Reclamation – recuperación geomórfica) ha aparecido como el estándar de excelencia para consultores ambientales, ingenieros de montes y empresas de restauración que buscan algo más que una cobertura vegetal: buscan estabilidad y funcionalidad ecosistémica.
El método GeoFluv no es solo una técnica de movimiento de tierras; es un enfoque de diseño geomorfológico que utiliza software especializado (como el programa Natural Regrade) para crear relieves que imitan las formas y procesos de la naturaleza, garantizando que el paisaje restaurado sea hidrológicamente estable y visualmente integrado.
¿Qué es GeoFluv?
Tradicionalmente, la restauración de minas o graveras se basaba en la creación de taludes rectilíneos y bermas de drenaje artificiales. Sin embargo, estas estructuras suelen fallar ante eventos climáticos extremos, generando procesos erosivos severos y altos costes de mantenimiento. El enfoque GeoFluv rompe con esta rigidez.
Su objetivo principal es reconstruir la morfología del terreno tomando como referencia paisajes naturales del entorno que han demostrado ser estables durante siglos.
En lugar de canales artificiales, GeoFluv diseña redes de drenaje sinuosas, valles y colinas que gestionan la escorrentía de forma natural, reduciendo drásticamente la erosión y eliminando la necesidad de infraestructuras de drenaje permanentes y costosas de mantener.
Los objetivos técnicos y enfoque multidisciplinar del GeoFluv.
Para los responsables de empresas de restauración y evaluadores de impacto ambiental, los objetivos del método GeoFluv se alinean con las demandas de sostenibilidad actuales. Entre ellas:
- La estabilidad hidrológica autónoma: Al diseñar cauces que siguen las leyes de la geomorfología fluvial, el agua circula con una energía controlada, evitando la formación de cárcavas y el transporte excesivo de sedimentos hacia cuencas inferiores.
- La reducción de costes de mantenimiento: Un paisaje diseñado bajo este método se considera «auto-sustentable». Una vez ejecutado, no requiere reparaciones constantes de infraestructuras de drenaje, ya que el propio relieve gestiona los flujos hídricos.
- La integración paisajística y ecológica: Las formas onduladas y los valles sinuosos eliminan el impacto visual de las antiguas explotaciones, facilitando una colonización biológica más diversa y rápida.
La aplicación práctica de GeoFluv: El caso de las zonas húmedas y graveras.
La aplicación de GeoFluv es especialmente relevante en proyectos de creación y restauración de humedales. Un ejemplo destacado en España es el proyecto desarrollado en canteras de arcilla de Campredó (Tarragona), donde se ha empleado este método para generar un paisaje de lomas y vaguadas conectadas a lagunas permanentes.
En estos proyectos, GeoFluv permite regular las crecidas porque los cauces sinuosos y las lagunas integradas actúan como balsas de laminación naturales, protegiendo infraestructuras cercanas de inundaciones súbitas.
También la recuperación de horizontes edáficos, ya que este método facilita la reposición estratégica de suelos decatados, aprovechando su potencial biológico (banco de semillas y microorganismos) para acelerar la revegetación espontánea.
Y participa activamente en la diversidad de hábitats, porque la combinación de diferentes pendientes y profundidades en las cubetas permite la creación de un mosaico de ecosistemas, desde matorrales mediterráneos en las lomas hasta vegetación de ribera en las zonas húmedas.
El papel del profesional en la ejecución de obras bajo método GeoFluv.
Para el éxito de un proyecto GeoFluv, la colaboración entre el ingeniero agrónomo, el paisajista y el operario de maquinaria es crucial. No basta con el diseño digital; la ejecución requiere una gran precisión en el movimiento de tierras para asegurar que las cotas y pendientes respondan exactamente a los modelos de flujo calculados.
En definitiva, el método GeoFluv representa la madurez técnica de la restauración paisajística. Al entender que el relieve es el soporte de la vida, este enfoque asegura que el esfuerzo inversor en plantaciones y bioingeniería no se pierda tras la primera tormenta, sino que evolucione hacia un ecosistema resiliente, productivo y plenamente integrado en el territorio.
Este enfoque no solo cumple con las exigencias administrativas de restauración, sino que posiciona a las empresas del sector a la vanguardia de la infraestructura verde, transformando pasivos ambientales en activos ecológicos y sociales de alto valor.




