Las fechas más adecuadas para la ejecución de una hidrosiembra en clima mediterráneo suelen coincidir con el otoño y comienzos del invierno, eludiendo periodos de lluvias torrenciales y temperaturas excesivamente bajas, lo cual como vemos limita mucho la ejecución de este tipo de trabajos.

Por otra parte, la época de dispersión de una mayoría de las especies vegetales coincide con el final de la primavera y comienzos del verano, tras lo cual las semillas pasan su periodo de maduración bajo la protección de la hojarasca y otras plantas hasta que se presentan las condiciones óptimas de germinación en el otoño o invierno siguiente, lo que para nosotros significa contrariamente a la teoría, que las siembras no tienen por qué realizarse en esas épocas ideales, si se les ofrece la protección conveniente a las semillas frente a la erosión, la depredación o la desecación por insolación excesiva de la semilla sobre el suelo desnudo.

La conveniente protección de las semillas favorece su germinado, independientemente del momento de su siembra.

Las coberturas artificiales han de ser sobre todo resistentes al viento y ofrecer un mínimo de persistencia temporal, existiendo para ello una colección suficiente de tipos de mantas orgánicas de fibras naturales o sintéticas, y geomallas, que fijándose al suelo y adaptándose a sus condiciones de instalación, pueden ofrecer todo tipo de garantías para el buen mantenimiento de la condiciones optimas de germinación de las semillas y lograr el éxito de los tratamientos en taludes.

Todo esto es avalado tras la realización de multitud de siembras e hidrosiembras en condiciones estivales o de sequía como recientemente ha sido la realizada en tramos de la Línea de Alta Velocidad de Granada a Antequera.