El 28 de enero se conmemora el Día Mundial de la Acción frente al Calentamiento Terrestre, también conocido como el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂.
Esta efeméride surge en 1997 con un propósito claro y urgente: concienciar a la sociedad global, desde las altas esferas gubernamentales hasta la ciudadanía de a pie, sobre la necesidad imperiosa de mitigar los efectos del cambio climático que ya estamos sufriendo en mayor o menor medida.
Históricamente, la elección de esta fecha se vincula a la ratificación de los acuerdos del Protocolo de Kioto, el primer gran acuerdo internacional que estableció objetivos vinculantes para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.
Nació en un contexto donde la comunidad científica comenzaba a aportar evidencias irrefutables de que la actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles y la deforestación, estaba alterando el equilibrio térmico del planeta.
Lo que comenzó como una alerta científica se ha transformado en un llamamiento anual a la acción para evitar que el aumento de la temperatura media global supere los umbrales de seguridad establecidos por el (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) IPCC.

Trascendencia social y ambiental de este día.
La celebración de este día no solo nos habla del aumento de las emisiones de dióxido de carbono y de las gráficas de temperatura, representa también un punto de inflexión para la sostenibilidad del modelo de vida contemporáneo.
En cuanto a su transcendencia social, el calentamiento terrestre ha dejado de ser una amenaza que veíamos lejana y ha pasado a convertirse en una realidad presente que nos afecta de muchas maneras. Algunas de las principales consecuencias es el aumento de las migraciones climáticas y la amenaza de la seguridad hídrica y alimentaria de millones de personas, estos hechos provocan además un aumento de las desigualdades y se ensaña con las personas y países más pobres.
Desde una perspectiva puramente medioambiental, esta jornada es sumamente importante porque su mensaje radica en visibilizar la fragilidad de nuestros ecosistemas y Pone de manifiesto los problemas y los retos a los que nos enfrentamos. Aunque son muchos los principales son:
- Un clima cada vez más cálido.
- La alteración de los ciclos biológicos.
- La pérdida acelerada de biodiversidad.
- La degradación de los servicios ecosistémicos básicos.
Con la celebración de este día se potencia la divulgación también en colegios, se promueven talleres, campañas de reforestación y distintas actividades como charlas y conferencias donde evaluar la situación actual y sus avances, entre otros temas.
También nos recuerda que la sostenibilidad no es una opción, sino el único camino viable para garantizar la permanencia de los hábitats naturales y la infraestructura verde que sustenta la vida en la Tierra. Es un recordatorio de que la inacción conlleva costes inasumibles para la salud del planeta.
Precisamente por eso, estas fechas son una oportunidad clave para detenernos, reflexionar y, sobre todo, actuar. Celebrarlas no es solo simbólico, es una forma de visibilizar los desafíos, comprender su impacto y unirnos para revertir el deterioro. Participar es el primer paso para transformar la conciencia en acción y construir un futuro más justo y sostenible.

Lemas del Día Mundial frente al Calentamiento Terrestre.
Esta efeméride no cuenta siempre con un lema único cada año. Es por ello que a continuación, repasamos los acontecimientos y avances científicos más destacados de los últimos cinco años en la lucha y comprensión del calentamiento global, un periodo que será recordado como decisivo en la historia climática:
2025:
En el presente año, la tecnología de captura directa de aire y la bioingeniería aplicada al secuestro de carbono en suelos han cobrado un protagonismo sin precedentes. La integración de la Inteligencia Artificial en modelos climáticos ha permitido predecir con mayor exactitud los patrones de sequía y erosión, herramientas fundamentales para la planificación hidrológica y paisajística.
2024:
Se produjo un avance significativo en la legislación internacional con la aprobación definitiva y puesta en marcha de la Ley de Restauración de la Naturaleza en Europa. Científicamente, se publicaron estudios clave sobre los «puntos de no retorno» (tipping points) en la Amazonía y las corrientes oceánicas, alertando de la necesidad de actuar antes de que los sistemas naturales colapsen irreversiblemente.
2023:
Este año rompió récords de temperatura, llevando al Secretario General de la ONU a declarar el fin de la era del calentamiento global y el inicio de la «era de la ebullición global«. La ciencia avanzó en la monitorización satelital de emisiones en tiempo real, permitiendo una fiscalización mucho más precisa de las fuentes contaminantes a nivel global.
2022:
El Sexto Informe de Evaluación del IPCC fue contundente al declarar que el cambio climático estaba causando perturbaciones peligrosas y generalizadas en la naturaleza. Se destacó la urgencia de la adaptación y se reconoció científicamente el papel de los ecosistemas restaurados como sumideros de carbono vitales, validando las tesis de la restauración ecológica como herramienta de mitigación.
2021:
La ciencia climática puso el foco en el metano durante la COP26 de Glasgow, identificándolo como un gas de efecto invernadero clave a reducir a corto plazo. Además, se consolidó la evidencia de que los eventos climáticos extremos ya no eran anomalías estadísticas, sino consecuencias directas del calentamiento antrópico, con avances significativos en la ciencia de la atribución de eventos extremos.
2020:
El año de la pandemia marcó un hito paradójico, las emisiones globales de CO₂ cayeron temporalmente debido al confinamiento, demostrando la correlación directa entre la actividad industrial intensiva y la contaminación. Sin embargo, la ciencia advirtió que una caída coyuntural no era la solución, impulsando el concepto de «recuperación verde» y subrayando que la salud humana está intrínsecamente ligada a la salud planetaria.
Estos enfoques, que marcaron y marcan la agenda climática, nos ofrecen una fotografía clara de nuestro avance como sociedad. Año tras año, reflejan que muchas de las preocupaciones globales siguen tan vigentes como siempre, e incluso algunas han empeorado.

Una visión desde el sector agrónomo y paisajista.
Desde el prisma de la ingeniería agronómica, forestal y la arquitectura del paisaje, el Día Mundial frente al Calentamiento Terrestre no es una fecha para el lamento, sino para la reivindicación de nuestra profesión.
Gestionamos parte del territorio y, por tanto, tenemos en nuestras manos las herramientas más potentes para combatir este fenómeno como son las plantas y el suelo.
Desde Restauracionpaisajistica.com, invitamos a profesionales del sector a seguir innovando y aplicando soluciones basadas en la naturaleza, porque cultivar un paisaje sano es la mejor manera de enfriar el planeta.




